Ejemplos originales de publicidad exterior creativa - Ilustración Web

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Ejemplos originales de publicidad exterior creativa

La publicidad es algo que, en sus distintas formas, lleva con nosotros toda nuestra vida y la de varios de nuestros antepasados, pero es en tiempos modernos cuando la sobreexposición a este tipo de mensajes comerciales como los de Girod Medias nos ha llevado a verlos con cierto desprecio y tendemos a hacer caso omiso de la mayoría de anuncios con los que nos topamos involuntariamente durante nuestro día a día.

Por ese motivo las empresas que ofrecen productos y servicios, incluso las administraciones públicas, con mensajes de concienciación dirigidos a la ciudadanía, innovan constantemente para hacernos llegar aquello que nos quieren contar, o convencernos para comprar, de una forma que nos resulte no tan claramente invasiva, que se nos quede en la memoria y, en ocasiones, que nos parezca emotiva, agradable, simpática o impactante, según el caso.

La creatividad ofrece grandes resultados

En este sentido existe un método publicitario llamado “publicidad exterior creativa“, que se puede definir fácilmente como la publicidad exterior de toda la vida, esto es anuncios en la calle, bien visibles, en grandes carteles, paredes de edificios, farolas y hasta autobuses, pero con una vuelta de tuerca que busca la creatividad para lograr un mayor impacto.

Hay varios ejemplos de publicidad exterior que demuestra un gran trabajo de creatividad y sobre todo aplicación a la realidad de una idea magnífica. Tenemos, por poner un caso, una marca de pinturas que, además de colgar un cartel en la pared lateral de un edificio entero, pinta el suelo y hasta una parte del aparcamiento –poniendo incluso un vehículo totalmente “manchado”- para simular que se ha vertido uno de los botes.

Captar la atención sea como sea

Sencillo pero efectivo: para anunciar una famosa marca de desodorantes con propiedades teóricamente “magnéticas” para conquistar mujeres, en otro edificio se pinta una especie de calendario como queriendo insinuar que el usuario de ese desodorante es capaz de “visitar”, gracias a sus milagrosos efectos, a todas las vecinas de la finca.

Usando también las ventanas, la marca de refresco de cola más famosa del mundo empleó en un edificio una idea igualmente sencilla, con la imagen de una botella de la que salían enormes pajitas que se metían dentro de algunas ventanas. De peor gusto tenemos un anuncio que consistía en la falsa imagen de una pared destrozada por una explosión de gas para anunciar… los servicios de mantenimiento de una compañía de gas.

Casi totalmente exterior, pero aceptaremos por su originalidad, fue una campaña de cierta tienda de muebles sueca que decoró las escaleras de entrada a una de sus sedes de forma que parecían cajones con varias prendas de ropa, debidamente dobladas, en su interior. Seguramente entorpecía la circulación normal de entrada, pero mereció la pena.

Son anuncios que causan impacto, nos sorprenden y nos los quedamos mirando como si estuviéramos viendo un espectáculo, por lo que es una publicidad que llega a todo el mundo, crea simpatía por una marca o un producto y, encima, no nos provoca la reacción negativa habitual que en los últimos años cosecha la publicidad en (casi) todas sus formas.


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