La clave para que la creatividad sobreviva a los algoritmos: el criterio humano
Jaume Jané y Bern Donadeu, fundadores de Nacar Design, reflexionan sobre cómo el juicio humano sigue siendo esencial en un mundo dominado por herramientas de IA, tras 20 años de trayectoria y su paso por la Barcelona Design Week.
El criterio humano sigue siendo la principal defensa de la creatividad frente al avance de los algoritmos. Esa es la convicción que sostienen Jaume Jané y Bern Donadeu, fundadores de Nacar Design, después de dos décadas dedicados al diseño estratégico y de producto.
La agencia, creada en 2006, tiene su sede en el recinto de Palo Alto, un espacio en Barcelona que conserva el espíritu industrial y creativo de la ciudad. Allí, lejos de las lámparas icónicas y los objetos de colección que marcaban la época dorada del diseño de autor, el foco está puesto en resolver problemas reales para marcas y empresas con un enfoque que prioriza el pensamiento estratégico por sobre las soluciones rápidas.
En el marco de la Barcelona Design Week, los socios compartieron su visión sobre el rol actual del diseñador. Para ellos, las herramientas basadas en inteligencia artificial pueden agilizar procesos, generar variaciones o incluso proponer ideas iniciales, pero carecen de lo que define el valor real de un proyecto: el criterio.
“El algoritmo no tiene contexto cultural, no entiende al usuario final ni puede defender una decisión de diseño ante un cliente”, explican. Esa capacidad de argumentar, de elegir qué camino tomar y de rechazar opciones que, aunque sean visualmente atractivas, no resuelven el problema de fondo, es lo que sigue diferenciando al trabajo humano.
Nacar Design ha construido su trayectoria acompañando a empresas en procesos de innovación donde el diseño actúa como puente entre la estrategia de negocio y la experiencia de usuario. En un momento en que muchas agencias incorporan prompts y generadores de imágenes como parte central de su flujo de trabajo, Jané y Donadeu insisten en que la IA debe ser una aliada, nunca un reemplazo.
El criterio humano implica saber cuándo descartar una propuesta generada automáticamente porque no se alinea con los valores de la marca, o cuando modificarla profundamente para que tenga sentido en el mercado real. También significa entender las limitaciones éticas y de originalidad que conlleva depender demasiado de bases de datos entrenadas con trabajo ajeno.
Desde su estudio en Palo Alto, los fundadores observan que los clientes más maduros valoran cada vez más esa capa de pensamiento crítico que solo un equipo humano puede aportar. Las herramientas digitales aceleran la producción, pero no reemplazan la capacidad de hacer preguntas correctas, de leer entre líneas o de anticipar cómo un producto se comportará en el mundo real.
Para los jóvenes que están empezando en ilustración y diseño digital, este mensaje resulta especialmente relevante. Aprender a usar Procreate, Photoshop o cualquier software de generación de imágenes es importante, pero desarrollar el ojo crítico, la capacidad de análisis y la habilidad para defender ideas con argumentos sólidos es lo que permitirá que su trabajo sobreviva y destaque en un panorama saturado de outputs automáticos.
Después de 20 años, Nacar Design sigue apostando por un modelo donde el diseñador actúa como director de orquesta: usa las herramientas disponibles, pero decide la melodía. En un contexto donde los algoritmos prometen democratizar la creatividad, ellos recuerdan que el verdadero valor sigue estando en la capacidad humana de elegir, contextualizar y dar sentido.
El futuro del diseño, según su experiencia, no pasa por competir contra las máquinas en velocidad o cantidad, sino por profundizar en aquello que solo las personas pueden hacer: entender, emocionar y tomar decisiones con responsabilidad.