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Andstudio: los desafíos de construir un estudio global desde Lituania

Augustinas Paukštė, cofundador de Andstudio, repasa los 10 años de la agencia de Vilnius que pasó de cero clientes a trabajar con Ikea, NordVPN y Pictoplasma, y se convirtió en el estudio de diseño número uno de Europa según The One Club.

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Andstudio: los desafíos de construir un estudio global desde Lituania
Creative Boom

Cuando dos diseñadores recién egresados deciden abrir su propio estudio sin clientes ni plan de negocios, el camino suele ser complicado. Eso fue exactamente lo que hicieron Augustinas Paukštė y Doman Mikšys hace diez años en Vilnius. Hoy Andstudio cuenta con 14 personas, una cartera internacional que incluye a Ikea, NordVPN y el festival Pictoplasma de Berlín, y fue elegido el mejor estudio de diseño de Europa en el ranking ADC Europe de The One Club.

En una entrevista reciente, Augustinas reflexiona sobre lo aprendido en esta década. Su experiencia previa en agencias de publicidad lituanas le dejó claro que el diseño muchas veces quedaba relegado a la ejecución, mientras que los copywriters y directores de arte dominaban la conversación. Esa frustración lo llevó a buscar un modelo diferente: un estudio pequeño que priorizara la calidad artesanal pero también resolviera problemas de negocio.

En el mercado local de entonces existían dos extremos: estudios radicales que producían trabajo culturalmente interesante pero generaban poco dinero, y grandes agencias que facturaban bien con los principales clientes del país pero con resultados poco inspiradores. Andstudio quiso ocupar ese espacio intermedio, inspirándose en la forma de trabajar de los estudios que admiraban: estrategia primero, respeto por el oficio y una cultura interna centrada en branding y diseño.

Uno de sus primeros proyectos fue para SMK University College. En lugar de limitarse a las explicaciones del cliente, el equipo decidió vivir la experiencia desde adentro. Durante una semana asistieron a clases como estudiantes infiltrados, compartieron tiempo con los alumnos y observaron la institución desde su perspectiva real. Esa aproximación, inspirada en metodologías de estudios internacionales pero adaptada a un presupuesto más ajustado, marcó el tono de cómo querían trabajar.

Augustinas destaca también la influencia de los emprendedores tecnológicos lituanos. Empresas como Vinted, NordVPN u Oxylabs nunca se conformaron con ser las mejores a nivel local: su benchmark siempre fue global. Eso generó una cultura de colaboración en la que los fundadores compartían errores y aprendizajes sin verse como competidores directos. En cambio, el mundo del diseño y la publicidad local se encerró en una competencia interna por premios y clientes nacionales, lo que limitaba el crecimiento y el intercambio de conocimiento.

Para romper ese círculo, Andstudio empezó a enviar su trabajo a blogs y publicaciones internacionales sin mencionar su origen en Vilnius. Poco a poco, su portfolio ganó visibilidad online mucho antes de conseguir clientes del exterior. Esa estrategia de mirar más allá de las fronteras fue clave para crecer.

Uno de los experimentos más interesantes que impulsaron fue el Studio Exchange. Invitaron a estudios europeos a intercambiar sedes por dos semanas: todo el equipo de Andstudio se mudó a Florencia para trabajar desde el espacio de Studio Muttnik, mientras el equipo italiano ocupaba su oficina en Vilnius. La experiencia les dejó una sensación de libertad y autenticidad que volvieron a aplicar en su día a día. Muchas “reglas” que seguían en la oficina diaria eran solo hábitos que se ponían en cuestión al cambiar de entorno.

Aunque la pandemia y la invasión rusa a Ucrania interrumpieron el programa, este año lo retomaron con una nueva versión llamada Wine Design Exchange. El equipo pasa una semana intensa en una bodega independiente, creando de cero la identidad completa de un vino junto a los productores. Augustinas cree cada vez más en estos momentos de concentración compartida: estar físicamente juntos durante un tiempo corto y enfocado genera resultados que no siempre se logran con meses de videollamadas. Su consejo para quien hoy está donde él estuvo hace una década es claro: escribí en una sola oración qué te hace diferente, publicá tu trabajo, entrá a premios, viajá, conocé gente y mirá cómo funcionan otros estudios. No creas que la calidad solo existe en otro lugar, pero tampoco intentes convertirte en una copia de lo que se hace en Amsterdam o Nueva York. En algún momento tenés que construir tu propio estándar.

La historia de Andstudio demuestra que es posible construir un estudio de alcance internacional desde una ciudad como Vilnius. Requiere mirar afuera, cuestionar las reglas locales, experimentar con formatos nuevos y, sobre todo, mantener la curiosidad. Diez años después, Augustinas sigue aprendiendo que la mayor distancia muchas veces está solo en la cabeza.

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