Inspiracion

Tatiana Egoshina: belleza en la tipografía torpe, el folclore italiano y los accidentes felices

La diseñadora radicada en Milán transforma leyendas de pueblo, carteles de tienda hechos con el corazón y errores felices en identidades vibrantes, instalaciones y cerámicas. Hablamos con ella sobre cómo el color, la curiosidad y el humor guían su proceso creativo.

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Cuaderno de bocetos abierto con trazos a lápiz y lápices alrededor
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

La diseñadora e ilustradora Tatiana Egoshina encuentra inspiración en los lugares más inesperados: desde vidrieras humildes hasta montañas cargadas de leyendas locales. Su trabajo transforma esas observaciones cotidianas en identidades coloridas, instalaciones y piezas de ilustración que mezclan folclore, tipografía imperfecta y una buena dosis de humor.

Uno de sus proyectos más recientes es Ceneri di Pietra, un videomapping creado junto a la artista sonora Livia Borzetti. Para reunir las historias que dieron vida a la obra, Tatiana pasó una semana en Castelmezzano, un pequeño pueblo de montaña en el sur de Italia. Escuchó relatos de curanderas, años de fuego, brujas y perros blancos mientras compartía la mesa con una mujer centenaria y tomaba café con grappa. “Estas son cosas que simplemente no se pueden googlear”, cuenta.

Las historias recolectadas se convirtieron en una composición en movimiento de luz, poesía y sonido cuadrafónico que se proyectó directamente sobre los acantilados de las Dolomiti Lucane. La pieza formó parte de la residencia internacional The Breath of Light, organizada por el pueblo y Basilicata Creativa en junio de 2026, y se llevó el primer premio. “Lo que más recuerdo es estar parada frente a la montaña de noche y ver algo que solo existía en nuestra imaginación convertirse en parte del paisaje. Literalmente el lienzo más grande en el que trabajé”, relata.

Su camino comenzó en Moscú, donde estudió Comunicación Visual y aprendió a trabajar con negro, blanco y un color extra, generalmente rojo. Pasó por Strelka Institute y luego por Readymag, donde diseñar una herramienta para diseñadores la obligó a pensar en múltiples formatos y a afinar la tipografía hasta el milímetro. Después vinieron identidades para festivales de cine, motion graphics para moda y dirección de arte para marcas como Material Bank, Benetton y Condé Nast.

El color cobró un sentido profundo para ella durante un viaje a Palermo hace unos diez años. El cielo, el mar, la vegetación, las flores, las frutas y las paredes pintadas se combinaban de forma natural. Desde entonces, el color, Italia y su trabajo se volvieron inseparables. Se nota en sus carteles para IndieLisboa, donde formas rectangulares estallan como confeti, y en sus platos de cerámica donde pétalos azules y dorados florecen sobre porcelana blanca.

Al mudarse a Milán, empezó a coleccionar carteles antiguos de negocios, envases, notas manuscritas y “cosas que la gente hizo con más entusiasmo que habilidad técnica”. Le conmueve ver vidrieras donde alguien puso todo su corazón en elegir una tipografía decorativa o en armar un exhibidor. La lectura de Notes on “Camp” de Susan Sontag le ayudó a ponerle nombre a esa fascinación por lo no intencional, lo sincero y lo accidentalmente bello.

Tatiana insiste en que es clave mantenerse curiosa sobre el mundo y no solo sobre el diseño. Prefiere una charla con una psicóloga forense, un poeta o una bailarina antes que otro moodboard de diseñadores. “Somos un grupo bastante aburrido”, dice con humor.

Antes de tocar la pantalla, investiga hasta que algo prende. Luego agarra un lápiz. “Me encanta empezar con las manos”, explica. Compara el comienzo de un proyecto con un escultor que evalúa un bloque de material: necesita sentir su peso, textura y resistencia para decidir cómo intervenir.

Esa lógica dio forma a la identidad que creó para Fortune Cookie, una agencia italiana de comunicación. El nombre le dio la clave: todo lo que una marca necesita ya está dentro de ella, esperando ser descubierto. Diseñó cintas plegadas de color que llevan mensajes como “Do not panic”, “The end is near” o “You are loved”. Cuando el equipo empezó a desviarse de las pautas, creó una herramienta online que permite generar nuevos gráficos dentro de las reglas establecidas. “Una buena identidad no debería depender de que su diseñadora esté siempre presente. Debe poder crecer sola”.

Ahora busca acercar más su trabajo comercial y artístico con nuevas instalaciones y residencias. En todo lo que hace —ya sea una identidad, un plato de cerámica o un póster— el humor suele ocupar un lugar central. Reconoce los lados oscuros de la vida, pero elige el color, el juego y la ternura como recordatorio de que no son lo único que existe.

Su trayectoria demuestra que se puede construir una práctica sólida partiendo de la curiosidad genuina, la observación atenta y la voluntad de dejarse sorprender por lo imperfecto. Para quienes estamos empezando o ya llevamos un tiempo en esto, su enfoque es un buen recordatorio: a veces la mejor referencia no está en otra carpeta de inspiración, sino en la vidriera de la esquina o en la historia que solo se cuenta alrededor de una mesa.

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