El mundo extraño y fascinante de Hang Yu: payasos, disfraces e identidades construidas
La fotógrafa chino-estadounidense explora a través de su serie The Show Goes On las formas en que construimos nuestra identidad, desde las calles de Nueva York hasta la escuela de payasos de Coney Island.
La fotógrafa Hang Yu invita a adentrarnos en un universo peculiar donde los disfraces, las narices rojas y los gestos exagerados se convierten en herramientas para cuestionar quiénes somos y cómo nos relacionamos con los demás.
Nacida y criada en China, Hang se mudó a Estados Unidos a los 17 años para estudiar arte. Primero en Chicago y luego en Nueva York, donde reside actualmente como fotógrafa freelance. Su interés por la fotografía surgió durante su adolescencia en Beijing, mientras exploraba exposiciones, clubes underground y recitales de música en vivo. Modeló para el fotógrafo chino Ren Hang y más tarde comenzó a usar su propia cámara de 35mm.
"La fotografía me acompañó en muchos momentos de soledad y, al mismo tiempo, me abrió las puertas a un mundo mucho más grande que estaba ansiosa por descubrir", recuerda.
Su práctica se centra en las formas en que construimos nuestras identidades, las comunidades a las que pertenecemos y los roles que desempeñamos dentro de ellas. En Nueva York, se siente especialmente atraída por los personajes excéntricos de la ciudad: vendedores ambulantes inmigrantes, performers de parques de diversiones y los uniformes que visten.
"Hay algo fascinante en cómo un uniforme etiqueta a una persona pero también revela su relación con algo más grande: una profesión, una comunidad, una estructura política o la sociedad en general", explica.
Esta curiosidad la llevó a Coney Island, donde se sumó como fotógrafa residente a la Coney Island Clown Skool. El proyecto The Show Goes On documenta este mundo peculiar del clowning y se ha convertido en una colaboración genuina. Hang pasa tiempo con los estudiantes, fotografía sus performances y sigue sus vidas más allá del aula.
Una de sus imágenes favoritas muestra una colección de narices de payaso esperando ser elegidas. "Para mí, esta foto está llena de posibilidad y esperanza. Nada había sido decidido todavía y todo estaba en el aire. Es casi como el comienzo de una historia de elige tu propia aventura".
Otra foto destacada, Me by Velvet, surgió cuando una clown llamada Velvet le pidió fotografiarla a ella. Después de una rápida lección de cámara, intercambiaron roles. "Lo que amo de esta imagen es que se nos ve a las dos: yo soy la clown y ella es la fotógrafa. Es un registro muy personal de nuestra amistad, pero también de las posibilidades de construir e intercambiar identidades".
A lo largo de la serie se respira un sentido lúdico constante. Los gestos exagerados, los vestuarios teatrales y los rituales extraños del clowning le permiten a Hang explorar su interés en la performance. Su proceso intuitivo e inmersivo captura tanto las amistades que surgen como las experiencias compartidas cuando las personas tienen libertad para reinventarse.
En lugar de llegar con una idea fija, Hang pasa tiempo dentro de la comunidad. Las relaciones y conversaciones van moldeando el trabajo. "Gradualmente, surge un cierto sentimiento que se siente tanto profundamente personal como universal. Entrevisto, fotografío e intento comprender sus vidas desde adentro mientras encuentro conexiones entre nosotros".
Su enfoque está influenciado por cineastas como Jia Zhangke, Lou Ye y Alejandro Jodorowsky, y por artistas como Nikki S. Lee, Sophie Calle y Diane Arbus. Haber crecido entre diferentes ciudades y culturas la ha hecho especialmente atenta a las personas que viven al margen de la sociedad y a las expectativas absurdas que moldean nuestro comportamiento.
"Creo que siempre hay una mezcla de crítica y cuidado en mi trabajo. Espero que la gente pueda mirar con ojo crítico las realidades en las que vivimos, pero también encontrar algo con lo que relacionarse emocionalmente".
Con una nueva sesión de Coney Island Clown Skool que comienza en noviembre de 2026, Hang se prepara para continuar este capítulo de The Show Goes On. También sigue a varios de los payasos en su vida cotidiana, reuniendo material para un futuro fotolibro.
Aunque el clowning pueda parecer un lugar improbable para buscar respuestas a las preguntas más grandes de la vida, quizás esa sea precisamente su atractivo. Hay algo reconfortante en un espacio lleno de personas probándose diferentes narices y decidiendo quién quieren ser.
"En el fondo, mi trabajo se ocupa de cómo creamos un sentido de existencia y significado en un mundo cada vez más turbulento. Espero que mis imágenes puedan ofrecer un poco de humor, esperanza y el coraje para construir nuestras propias ilusiones".